Empate con gusto a derrota: España y Sergio Ramos no encuentran la llave definitiva ante el cerrojo suizo

Dos penales atajados por el portero Sommer a Sergio Ramos y a su vez, una salvada épica del mismo capitán tras una suspicaz salida de Unai Simón. Parecerían episodios de un partido en que España lo vivió sufriendo, pero lo cierto es que tuvo prácticamente todo el dominio del encuentro. Otro déjà vu de la Roja.

Una España que arrancaba con todas las pilas puestas, plasmando el objetivo que tanto se anheló en el encuentro ante Holanda: los goles. Con un ataque construido a una alta intensidad, incluso sorteando la presión alta que ejercía Suiza en las primeras líneas del conjunto hispano.

Suiza no se molestaba en apretar el acelerador, lo que hacía suponer, sobre todo en el primer cuarto del partido, una apertura rápida de la cuenta por parte de los de Luis Enrique. Primero en los pies de Dani Olmos pero sin mucha precisión, pero que luego asistiría con un taquito sublime para Ferran, quien abría la ilusión de batir la portería de Sommer, pero el balón salió caprichosamente por arriba del travesaño.

La intensidad española seguía al asecho, pero el combustible se iba agotando. Luego del remate de Fabián Ruiz de larga distancia pero sin gran peligro, los suizos siguieron en su plan de recuperación ya que parecía que, de algún modo, sabía que la intensidad de los hispanos no duraría para siempre.

Dicho y hecho. Embolo, el hombre peligroso del que España debía cuidarse, logró recuperar el balón tras la salida desde Unai Simón y acusaba el primer intento claro de Suiza.

Esto supuso una confianza y seguridad para los de Petković , quienes a los 26’ abrieron la cuenta tras un pase de Embolo, rematando Freuler con el pie izquierdo, estando prácticamente solo y sorprendiendo a la defensa española.

Balde de agua fría y una lenta reacción del conjunto español. Los pases comenzaron a ser más erráticos e imprecisos. Eso sí, fiel a su estilo, sin abandonar nunca la construcción en el juego.

SEGUNDO TIEMPO: EL CERROJO SUIZO Y LAS LLAVES ERRADAS DE SERGIO RAMOS

España debía salir a ganar y Suiza ya con la ventaja del 0-1, sabía que podía aplicar su cerrojo para evitar a toda costa que algún delantero español lograra filtrarse.

El 1-5-4-1 por parte de los suizos en su fase defensiva, hacía difícil la intromisión española, pero a su vez era el ambiente propicio para generar la pena máxima: penales.

Y llegaron. Con desenlaces inesperados pero llegaron. A los 56’ una mano de Ricardo Rodríguez tras un cabezazo de Sergio Ramos en el área, hacía sonar le pitazo del escocés Collum indiscutiblemente. Era una mano sin intención, pero ya bien sabemos que eso poco importa en las reglas actuales del balompié.

Era la oportunidad única de España tras la imbatible defensa de Suiza y quién más que el capitán Sergio Ramos para patearlo. Y quién más que Sommer, con importantes intervenciones durante el primer tiempo, para adivinarle el curso del balón y aguar la fiesta a los de Luis Enrique.

Pero la vida y el fútbol da segundas oportunidades. Y así, a los 76’ otra vez sale un penal a favor de España tras una falta de Elvedi a Morata, quien además recibía su segunda amarilla y era expulsado. Menuda revancha para dar vuelta el partido.

Sergio Ramos sería el encargado de tener su propia revancha y abrir la llave del cerrojo suizo. Cerrojo que para el capitán español tuvo que seguir cerrado ya que tras un nuevo intento, volviendo a patear a ras de piso al lado derecho del arco, Sommer sin ningún pudor volvía a atajar el penal.

Pero ni los dos penales errados y la fuerte defensa suiza hicieron bajar los brazos. En un contraataque español, Sergio Reguilón fue más rápido que la línea defensiva de los contrincantes y logró dar un pase preciso a Moreno que logró el anhelado empate.

Empate con sabor a derrota. Sabiendo que España debía ganar sí o sí sobre todo ante el triunfo de Alemania sobre Ucrania por 3-1. Mucho tendrán que replantearse los de Luis Enrique, que enfrentarán a los poderosos germanos el próximo martes luego de no haber podido resolver lo que tanto se pide a gritos en esta Selección: los goles.

Por: Valentina Boetto

Fotografía: estrelladigital.es

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